null El Principado participa en la red estatal de control de las aguas residuales como alerta de propagación de la COVID-19
30 de junio de 2020
  • La estación depuradora de Villapérez, en Oviedo, ha sido  seleccionada para participar en este trabajo al recibir la mayor parte de los vertidos de la zona central

  • Asturias desarrolla una iniciativa similar en cinco estaciones propias

El Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico (MITERD), junto con la Consejería de Administración Autonómica, Medio Ambiente y Cambio Climático, ha seleccionado la depuradora de Villapérez, en Oviedo, para que forme parte de la red de alerta de rebrote de COVID-19 a través de la medida y el análisis de las aguas residuales, creada por el Gobierno de España.

Tal como se ha señalado desde el ministerio, coordinador de esta iniciativa junto al Ministerio de Sanidad, diferentes trabajos realizados  relacionan la presencia de material genético del virus Sars-Cov-2 (causante de COVID-19) en las aguas residuales con los casos contrastados de infección por el coronavirus. Estos trabajos concluyen que la detección de dicho material genético podría ser una herramienta de detección temprana de la propagación de la enfermedad.

Con este fin, se prevé, entre otras acciones, el muestreo periódico del efluente de 30 estaciones depuradoras de aguas residuales (EDARs) en todo el territorio español. Con este propósito, se ha constituido un grupo de trabajo en el ámbito nacional al que se han incorporado representantes de medio ambiente y salud pública del Principado.

En Asturias, se ha seleccionado la estación depuradora de Villapérez por ser receptora de la mayoría de las aguas residuales de la zona metropolitana central de Asturias.

Esta iniciativa se suma a la desarrollada en la comunidad autónoma, con la participación de la Consejería de Administración Autonómica, Medio Ambiente y Cambio Climático a través del Consorcio de Aguas de Asturias (Cadasa), que busca también mejorar la capacidad preventiva de cara a la epidemia mediante un proyecto desarrollado en colaboración con la empresa Sociedad de Fomento Agrícola Castellonense (FACSA).

El  proyecto se pondrá en marcha a partir de julio en cinco de las EDARs encomendadas a Cadasa: Avilés, Llanes, Baiña (Mieres), Luarca y Tineo. De esta forma, se espera poder ver la evolución de la pandemia tras la aplicación de medidas de distanciamiento y confinamiento social y su evolución en el tiempo.

Un valor añadido del proyecto asturiano será la detección de este virus no solo en la entrada de las depuradoras, sino también en los procesos que se llevan a cabo en las mismas. Este aspecto es fundamental en la gestión global de la pandemia, ya que será imprescindible garantizar que el patógeno no retorne al medio natural. Por eso, junto al agua residual, está previsto incluir el análisis de los fangos generados en las depuradoras, que, en ocasiones, son reaprovechados en prácticas agrícolas como fertilizantes.

En paralelo, se trabajará en la recolección de datos poblacionales y epidemiológicos. De esta forma, se espera encontrar aquellas variables demográficas y ambientales que puedan estar relacionadas con la presencia del virus en aguas residuales, ya que esta es la herramienta para conocer, de manera indirecta, la influencia de la epidemia en la población, independientemente de la manifestación o no de síntomas.

Toda la información recabada se integrará en una herramienta con base GIS, en la que se visualizará la incidencia de la epidemia en las localizaciones elegidas.

 

 

 

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